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Los estudios andinos modernos, es decir, aquellos que empiezan a desarrollarse en Chile hacia mediados de la década de 1960 –representados, a mi parecer, más caracterizadamente por la Sociología y la Etnohistoria- posibilitaron una nueva perspectiva sobre las sociedades andinas, posicionándolas ante la sociedad nacional como agentes en la construcción del país.
Este “nuevo lugar” impactó no sólo en los propios estudios sino también -a través de su difusión- en las políticas estatales, como lo fue el caso de la Reforma Agraria (cosa resaltada por Hidalgo 2013: 243).
Así, la relectura socio-antropológica generó un cambio en la perspectiva contemporánea sobre los pueblos originarios que ayudó a modificar el escenario del país. Sin embargo, en tanto las transformaciones disciplinares produjeron modificaciones en las políticas estatales y, a la inversa, las políticas estatales indujeron a las ciencias sociales a abordar determinados temas, la relación no fue unidireccional sino dialógica. Partiendo de las anteriores apreciaciones, me interesa avanzar algunas cuestiones sobre estos estudios en su construcción de un conocimiento sobre “lo andino” en relación a diferentes contextos históricos.